Animal herido
Animal herido
Dice
Leila Guerriero que cuando el enemigo acecha, hay que quedarse quieta. Para mí,
una quietud activa, un permiso dado al cuerpo para que sienta lo que tenga que
sentir.
El
hambre siempre me ha hecho caminar. Nací con un apetito grande. Las búsquedas y
los encuentros que me ha permitido son incontables; como un animal salgo guiada
por el olor de la vida; a veces agrio, otras dulce. Husmeo y me involucro.
Andar
sigilosa, hacer ruido, aullar, morder, provocar, ser objeto de la entrega,
participar en la caza; es el actuar mío. Salir es no saber, salir es entregarse
a la incertidumbre.
La
expedición no me devuelve ilesa, más bien infectada. Mordida. Desgarrada.
Vuelvo a Leila, hay que quedarse quieta, dejo caer el cuerpo doliente. Me
encuentra el sabor de lo amargo; lanzo un largo quejido, cierro los ojos, mi
herida respira.
Me
entrego a la espera -que tiene un tiempo propio- yazco desnuda, espero a que
la aflicción encuentre otros caminos. Amanece, abro los ojos. Estoy viva.
Jessica Cortés
@jessicamambo
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