Animal herido
Animal herido Imagen: Internet Dice Leila Guerriero que cuando el enemigo acecha, hay que quedarse quieta. Para mí, una quietud activa , un permiso dado al cuerpo para que sienta lo que tenga que sentir. El hambre siempre me ha hecho caminar. Nací con un apetito grande. Las búsquedas y los encuentros que me ha permitido son incontables; como un animal salgo guiada por el olor de la vida; a veces agrio, otras dulce. Husmeo y me involucro. Andar sigilosa, hacer ruido, aullar, morder, provocar, ser objeto de la entrega, participar en la caza; es el actuar mío. Salir es no saber, salir es entregarse a la incertidumbre. La expedición no me devuelve ilesa, más bien infectada. Mordida. Desgarrada. Vuelvo a Leila, hay que quedarse quieta , dejo caer el cuerpo doliente. Me encuentra el sabor de lo amargo; lanzo un largo quejido, cierro los ojos, mi herida respira. Me entrego a la espera -que tiene un tiempo propio- yazco desnuda, espero a que la aflicción encuentre otros ca...